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1.- ¿Por qué las máscaras de pestañas tienen cepillos tan diferentes entre sí?

Los envases siempre son una licencia al diseño y están concebidos para llamar la atención de los consumidores. Los cepillos, en cambio, tienen una función tan importante que muchos maquilladores afirman que el secreto de una máscara depende tanto del cepillo como de la fórmula. La forma, tamaño y flexibilidad del aplicador, así como el grosor y la disposición de las fibras, determinan que los cepillos recojan y depositen más o menos cantidad de producto o que moldeen de una u otra manera la pestaña. “Personalmente me gusta los grandes y con muchas fibras”, afirma Ricky Wilson, maquillador para Dior. Los rectos y alargados aplican el color de forma homogénea; los pequeños y redondos permiten llegar a voluntad a distintos rincones para aplicar más o menos cantidad de producto según estime el maquillador y los curvados ayudan a dar forma a las pestañas.

 

2.- El bálsamo labial, ¿causa adicción?

Es una de las leyendas que circulan por Internet y es rotundamente falsa. Este tipo de productos solo tiene ingrediente hidratantes, calmantes, algo de color y, en ocasiones, fragancia. Ninguno puede ser catalogado como “droga”, por lo que no puede hablarse de una dependencia física. Otra cosa es su capacidad para generar una sensación tan placentera que algunas personas no pueden evitar aplicárselo una y otra vez a lo largo de la jornada, tengan o no los labios resecos. “Si hay adicción no es física, está solo en tu cabeza”, sentencia la dermatóloga Elizabeth Tanzi, directora de la Clínica Capital Skin Laser en Washington.

 

3.- El bloqueador, ¿sustituye a la hidratante de la mañana?

No. Que tenga un formato en crema y que, en muchas ocasiones, contenga ingredientes hidratantes, antimanchas, antiarrugas o antioxidantes no convierte al bloqueador en un producto de cuidado matinal. La razón: los productos específicos contienen mas ingredientes activos para tratar esos problemas. Paradójicamente, algunas hidratantes o maquillajes con FPS sí ofrecen cierto nivel de “muralla” frente a los rayos ultravioleta del sol. “Tienen la ventaja de que se apliquen a diario, pero si se va a estar en exteriores durante periodo largo hay que reaplicarlos cada dos horas. Aunque para estar completamente seguros de que el sol no va a dañar nuestra piel lo ideal es usar primero una hidratante y, a continuación, el bloqueador. Al final, aplicar el maquillaje”, indican desde The Skin Cancer Foundation.